A tu lado. Con tus niños. / ACCESO ESPAI

Conciendo a Noemí Suriol de Lenoarmi

Ojalá mi hija todavía fuera un bebé para poder ir con ella a Lenoarmi!!

Lenoarmi está ofreciendo un oasis infantil para los niños. Para que puedan crecer desde la calma y la serenidad. Integrando la parte emocional, la cognitiva y la corporal. Para que se puedan desarrollar a través del movimiento. El movimiento, en los dos entornos que ellos trabajan: el agua y el suelo (el bilingüismo, del cual hablan mucho).

Lenoarmi es el acrónimo de Ley natural en orden y armonía. Ellos observan a los pequeños e invitan a las madres y a los padres a que hagan lo mismo y que lo dejen ser en su estado natural.

Es importante que los padres no lo quieran moldear y que se sorprendan de todo lo que hacen. El Factor Sorpresa, nos comenta Noemí, es muy importante. En el momento en que nos dejamos de sorprender de lo que hacen nuestros hijos, lo que estamos haciendo es querer asimilarlos a la “norma” o a lo que nosotros queremos. Y ellos defienden que el niño tiene que ser lo que es él . Y a partir de aquí, hay que canalizar y ordenar, pero nunca cambiar.

Lo que se busca es la plenitud en el movimiento, por eso se definen como “antidirigentes”, lo que no quiere decir movimiento libre. Es decir, se aprovecha el movimiento libre del niño para canalizar y educar en armonía. Y no se espera ningún resultado, porque cuando se evalúan resultados desaparece la plenitud y aparece el estrés.

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En vez de evaluar ningún resultado, ellos quieren que sea el mismo movimiento del niño el que le diga si hay satisfacción corporal o no. Todas nuestras palabras tipo “muy bien, campeón” o “uix, no te acaba de salir…“ son juicios racionales de nuestro mundo adulto, que los pequeños no comprenden.

Otro de los puntos claves que trabajan, es la conexión con los padres para que ellos conecten con las necesidades de los niños, a través la actividad corporal compartida.

Ofrecen clases de madres y padres con el hijo, desde bebé hasta los 3 años. A partir de los 3 años, ya se recomienda lo que denominan “autonomías”. En algunos casos, alargan la actividad compartida de madres y padres con niños hasta los 4 años, porque los padres no quieren dejarla, pero a partir de esta edad ya sí que insisten para que el niño vaya solo.

A los 2 años nuestro hijo es un “volcán en erupción”, pero todavía lo domina el sistema límbico y es muy importante dar herramientas a los padres para que se puedan comunicar bien con ellos. En esta etapa, es un error muy común que los padres crean que el niño los manipula y/o los desobedece y Noemí nos comenta que no hay ninguna mala intención en el niño, solo hay que poder empatitzar con su manera de comunicarse, para poder establecer una relación saludable con nuestro hijo.

A los 4 años, viene lo que ella denomina “la adolescencia del niño”, en el sentido que ya sienten que pueden con todo, que no les pasará nada,…por eso hay que dejar que evolucionen solos.

Se está muy pendiente de la evolución psico-emocional del niño, con la conciencia que se van repitiendo los ciclos, solo que cada ciclo que vuelve es algo más sofisticado.

Desde Lenoarmi dicen: nosotros damos los recursos para hacer el edificio. A partir de aquí, ya es la familia la que decide qué hace, como lo hace y cuando lo hace.

Pasión por lo que hace, profesionalidad en cada detalle, conocimiento profundo del mundo del niño y una firme apuesta para ayudar a madres y padres en la crianza son los rasgos que más destacaría, después de la charla con Noemí.

Nos quedamos con ganas de más, así que esperamos que este sea el comienzo de una hermosa amistad…

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